

Mucho mas frecuente que su gran hermana, la corvinata o corvallo, con sus costumbres gregarias y tamaños mas modestos que la gran corvina, es presa mas frecuente en las cestas de los pescadores de playa. 
De color pardo dorado, tornándose mas oscuro con la edad, de costumbres gregarias y claramente literales, gustan acercarse sobre todo en las noches de verano a nuestras playas, siendo una buena alternativa por su tamaño y resistencia a la pesca a la cada vez mas escasa corvina. 
La corvinata nos sorprenderá especialmente de noche durante los meses de verano en zonas cercanas a rompientes de rocas y que presenten fondos mixtos. No es raro pescar mas de un ejemplar a la vez, ya que suelen deambular en grupos relativamente numerosos rebuscando el fondo y capturando cuanto gusano o crustáceo encuentren. Si tenemos la suerte de enfrentarnos a un animal adulto podremos observar un pez fuerte y con gran capacidad de aceleración. De tirones prolongados, habrá de buscar siempre el juego correcto de carrete para evitar un excesivo destensar de la línea que invite al animal a enrocarse, manteniendo a la vez la suficiente suavidad en el freno en espera de los tirones bruscos que el animal suele dar en busca de zonas de mayor profundidad. Su peso y dimensiones en ejemplares de edad pueden ser realmente considerables, habiéndose obtenido especimenes que alcanzan los 75 centímetros.

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