


La necesidad obliga, y si algo es cierto es que la pesca (en especial la de lanzado mar o surfcasting) se esta volviendo cada día mas cara; ¿porqué no retornar a nuestros orígenes y comenzar a elaborar nuestros accesorios de manera manual tal como nuestros padres o abuelos hacían?.
Las ventajas son evidentes, realización al detalle de los plomos de lanzado que más no satisfagan o realización de mejoras sobre los mismo, el poder contar con cuantos plomos queramos sin un excesivo gasto en su adquisición, y sin duda la más importante de ellas, la satisfacción en la pesca cuando el material empleado ha sido realizado por nuestras propias manos. Todos tenemos un o unos plomos preferidos, ¿qué os parece la idea de tener unas docenas de ellos por un módico precio?, y que me decís de esa línea de casting tan fina que nos da miedo probarla por temor a la perdida del “precioso” plomo, este seguro que no será ya un impedimento. Pero no nos engañemos, la perfección de la realización de cualquier trabajo manual, y en especial este de fundición, se alcanzara a medida que dominemos su arte. Habrá de observar medidas de seguridad básicas al tratar con metales en estado líquido y deberemos disponer de un local adecuado para tal actividad (que a nadie se le ocurra realizarlo en la cocina de casa bajo posible pena de dormitar un par de semanas en el descansillo de la escalera cuando llegué la dueña del hogar, “……. No te basta con irte los fines de semana despertando a to dios y encima me quieres quemar la casa, con la pesca de los ….” Vistos pros y contras, vamos al turrón.

Distintos modelos manufacturados, de izquierda a derecha: de grapas sin perlas, de ojiva 150 gramos, de pera 120 gramos, de estrella 120 gramos, de rueda 100 gramos, de alas 120 gramos, de alas 110 gramos, de ojiva doble engarce 120 gramos, de ojiva 110 gramos, de grapas con perlas

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